CARACOLES DE LA SRA. AMPARO

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Esta es una receta que normalmente mi madre la cocinaba en verano, porque era la época en que mi padre cogía los caracoles.

Agosto era el mes de las tormentas en el pueblo, esas tormentas veraniegas que pasan  en unos minutos y después dejan  un arcoíris  maravilloso.

Estábamos en el corral de  aquella casona donde veraneábamos  y de pronto el cielo se oscureció, comenzando a caer unas enormes  gotas de agua, nos refugiamos en el porche, yo miraba como se arremolinaba el agua alrededor del desagüe del corral, parecía una gran pila a la que le habíamos quitado el tapón .

Mientras mi madre estaba  en la cocina  preparando la comida, mi padre estaba sentado leyendo el periódico en su hamaca en el porche y yo con cara de desilusión  miraba la lluvia… de pronto dejo de llover, apareció el sol y con él, el arcoíris. Entonces mi padre dijo,”Amparin  me voy a por caracoles y me  llevo a la  nena conmigo”  “Bieeeen…”  dije yo, me encantaba ir con mi padre, me contaba miles de historias y me enseñaba un montón de cosas…él  lo sabía todo. Mi madre dijo “Vale, pero  ven que te voy a poner  las zapatillas cangrejeras” aquellas zapatillas de plástico eran increíbles igual servían para meterte en el rio,  como  para ir a por caracoles, luego se enjuagaban y como nuevas.

Mi padre ya tenía el pozal  preparado, se coloco su sombreo de paja y nos fuimos  a por caracoles. En el campo brillaban las gotas de lluvia y el olor penetrante a tierra  húmeda, romero y hierba buena  se entremezclaban, me encantan esos recuerdos. Mientras caminábamos me iba explicando cuales eran los caracoles que tenía que coger, “vamos a coger  avellanen, son  los pequeños  blanquitos que tiene unas rayitas marones, los que tienen un agujero  grande  no se cogen , son caracolas”  mi padre  me explicaba que no debía meter la mano en los agujeros de las piedras de los ribazos, por si me picaba algún bicho y que siempre se debía  levantar  las matas de hierba con  un palo,  como el que  él llevaba , por si había algún  animal o una serpiente. “Papa, papa, uno gordo… ¿es una  cristiana?” “No, es un moro, las cristianas  tienen la concha  muy fina  y este la tiene rugosa. Pero  vamos a buscar  al compañero, que siempre están cerca, porque los caracoles nunca van  solos” y efectivamente  enseguida  lo encontrábamos. Yo cogía los  pequeños que estaban  a la vista y mi padre que iba por detrás  los gordos.

Cuando volvíamos, mi padre cogía el romero para luego ponérselo a los caracoles y me decía  “Quien va al monte y no coge romero, no tiene el amor verdadero” y  yo iba corriendo  a cogerlo. Yo admiraba a mi padre, el sabia de todo, siempre tenía razón y era súper cariñoso conmigo y me encantaba  que me llevara con él.

“Mira  mama, mira…hemos cogido el pozal lleno” ella sonriendo y con cara de asombro decía  “Muy bien, ahora  los ponemos en la malla con el romero para que se purguen y dentro de unos días los cocinaremos” y mientras  ella los ponía, yo le relataba la aventura vivida ese día con mi padre cogiendo  caracoles.

 

Ingredientes:

1kg. Caracoles  Avellanen   (pequeños)

¼  Judía redonda (Tipo bobi)

4 Pimientos verdes

2 Kg. De tomate  de pera si es natural o 2 botes de quilo de tomate troceado.

4 ajos

75g Almendras

¼  de agua

Aceite

Hierbabuena

3 o 4  cayenas  (guindillas al gusto)

2 cucharaditas de pimentón  dulce

Sal

 

Preparación

Los caracoles hay que lavarlos  muy bien pues no deben quedar babas a la hora de cocinarlos, la mayor parte del tiempo  la utilizaremos  en preparar los caracoles, estoy hablado de caracoles vivos,  si los compramos en algún supermercado y  están pre cocidos necesitaran  hervirlos  de nuevo  para  poder cocinarlos, además  en el envase pondrán  el modo de empleo para  cocinarlos. En la receta del arroz con acelgas explique cómo se  lavan y limpian los caracoles.

Después de  haber limpiado y cocido los caracoles preparamos el sofrito. Primero  ponemos en una cazuela de barro el aceite y dejamos  que  se  caliente , ponemos las cucharaditas de pimentón y  las cayenas , dando unas  vueltecitas  para que se sofría  pero con cuidado que no se queme el pimentón y enseguida añadimos  el tomate que  ya  habremos  rallado previamente y dos cucharadas de azúcar  para  quitar la acidez al tomate . Cuando  lleve un poco el tomate en el fuego añadimos  el pimiento verde cortado  en cuadraditos y la  judía verde también cortada y la sal.

Mientras se va haciendo el sofrito preparamos el majado con las almendras, el ajo y la hierba buena, cuando este casi apunto el sofrito se añade  la mitad  del majado, el  agua  y los caracoles , rectificamos de sal y dejamos  que  hierva unos 20 minutos,  remover  de vez en cuando, cuando falten  unos 3 minutos  para finalizar echar el resto  del majado. Apagar el fuego y dejar reposar.

Los caracoles  están  mejor  si los  preparamos la víspera por que  absorben  todos los sabores de los ingredientes.

Saber mas…

El Ajo

El ajo es una planta de la familia de las cebollas, cultivado por sus propiedades culinarias y efectos saludables. A  lo largo de la historia, el ajo se ha usado principalmente por sus propiedades medicinales y beneficiosas para la salud. Su uso fue bien documentado por todas las grandes civilizaciones, entre las que se incluyen los egipcios, los babilonios, los griegos, los romanos y los chinos.

Es rico en un compuesto de azufre llamado alicina, del que se cree es el responsable de todos los beneficios que aporta a nuestra salud.

El compuesto activo del ajo, la alicina, solo se forma cuando machacamos o partimos ajo crudo. Si lo cocinas antes de machacarlo, sus beneficios no serán los mismos. Además, la mejor manera de consumir el ajo es crudo o machacarlo y cortarlo y dejarlo durante un rato antes de añadirlo a la comida.

No obstante, ten en cuenta que el ajo también tiene algunos inconvenientes, por ejemplo, el mal aliento. Además, también hay personas que son alérgicas a este alimento.

El ajo posee un alto valor nutritivo, pero contiene muy pocas calorías, una porción de ajo de una onza (28 gramos) contiene :Manganeso: 23 % de la CDR, Vitamina B6: 17% de la CDR, Vitamina C: 15% de la CDR, Selenio: 6% de la CDR, Fibra: 1 gramo.

Cantidades razonables de calcio, cobre, potasio, fósforo, hierro y vitamina B1. Pequeñas cantidades de otros nutrientes: 42 calorías, 1,8 gramos de proteína y 9 gramos de hidratos de carbono.

El ajo contiene antioxidantes que protegen contra el daño celular y el envejecimiento. Puede disminuir el riesgo de sufrir Alzheimer y demencia.

Los suplementos de ajo parecen reducir el colesterol total y LDL, sobre todo en aquellas personas con colesterol alto. Por el contrario, no se observan cambios en los niveles de colesterol HDL y triglicéridos. Los compuestos activos del ajo pueden reducir la presión sanguínea.

Los suplementos de ajo ayudan a prevenir y reducir la gravedad de enfermedades comunes como la gripe o el resfriado común. El ajo puede mejorar la salud ósea.

Incorporar el ajo a nuestra dieta actual resulta facilísimo. Este producto puede adquirirse de diversas formas: dientes o concentrado de ajo, ajo en polvo o suplementos como el extracto o el aceite de ajo. La dosis mínima eficaz para lograr efectos terapéuticos es la ingesta de un diente de ajo con las comidas, 2 o 3 veces al día.

Si tienes un trastorno hemorrágico o estás tomando medicamentos anticoagulantes, consulta a tu médico antes de aumentar el consumo de ajo.

Durante miles de años, existió la creencia de que el ajo tenía propiedades medicinales. En la actualidad, estas propiedades han sido confirmadas por la ciencia y hoy sabemos que este alimento puede prevenir el Alzheimer, reducir el colesterol y la presión sanguínea y hasta mejorar tu rendimiento físico. En definitiva, el ajo puede prolongar tu vida.

 

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